Voluntarios forzosos y derecho a veto. Dos armas sucias de la empresa.

Desde ya hace unos cuantos EREs la empresa está usando estas dos estrategias para conseguir su objetivo principal: despedir a los empleados que quiere, manteniendo una imagen exterior de respeto al empleado y éxito de la medida.

Por un lado está la voluntariedad, envenenada con condiciones económicas mejoradas frente a las de salida forzosa. Y es aquí donde surge el término de voluntariedad forzosa, que es aquella en la que el empleado, ante la evidencia de un despido forzoso, ya sea por señales observadas en su entorno laboral o por  la sugerencia de su superior, se acoge a la voluntariedad. Está claro que este voluntario forzoso en nada se parece al voluntario real, que decide irse por voluntad propia, generando una vacante que pueda ocupar otro empleado y disminuyendo así de manera efectiva y real la afección del ERE.

Aportar un extra económico a los voluntarios con estas intenciones no hace sino que alentar a esta situación irregular. ¿Por qué no ha aceptado esta empresa igualar las condiciones de salida a forzosos con voluntarios? Lo que no te cuentan es que apuntandóte voluntario al ERE la empresa consigue que pierdas tu derecho a denunciarlo de forma individual, ese es el precio a pagar por el “plus” de voluntariedad que ofrecen.

Por otro lado los vetos, con carta blanca por parte de la empresa, en la que impide que voluntarios reales salgan con razonamientos dispares y disparatados en forma de “key contributor” , puesto no reemplazable por afectados, … y que limita las posibles rotaciones que pudieran generarse. Además de controlar de una manera efectiva el coste que la empresa tiene estimado del ERE, al dejar salir sólo a quienes ya había decidido desde el principio.  Y eso sin tener en cuenta el perjuicio de aquellos vetados que sean forzosos en próximos EREs, como bien sabemos de casos reales y próximos.

La empresa luego, ante magistratura y medios públicos, se jacta de que las condiciones en los EREs son extraordinarias en base al alto procentaje de voluntariedad, cuando sabemos que enmascara un alto porcentaje de “voluntarios forzosos”.

¿Por qué no quiere reconocer la empresa esta práctica envenenada?

¿Hasta cuándo este engaño?

NO MAS EREs EN ERICSSON

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.